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La Gestión de Activos y Pasivos (Asset Liability Management) es una rama de la ciencia financiera-actuarial que ha venido desarrollándose con más o menos intensidad desde hace 40 años. En la actualidad el concepto de Gestión de Activos y Pasivos (a partir de ahora ALM) incluye varias direcciones que en muchos casos se confunden.

Como definición genérica del concepto se puede decir que el ALM es un conjunto de técnicas y procedimientos para asegurar una correcta toma de decisiones de inversión y financiación en la empresa teniendo en cuenta las relaciones existentes entre los distintos componentes del balance de una empresa.

Normalmente se aplica el ALM a entidades financieras y de seguro, aunque en realidad no hay ningún impedimento conceptual ni práctico para que no se pueda utilizar en todo tipo de empresas, ajustándose eso sí a las características propias de cada una.

Ahora bien, debido al amplio abanico de situaciones que incluye esta definición se pueden distinguir dos objetivos básicos dentro del ALM:

– En primer lugar el conocimiento del riesgo asumido con la composición actual del balance de una empresa.
– En segundo lugar la toma de decisiones activas que sean optimas desde el punto de vista de la rentabilidad y del riesgo.

Conocimiento de Riesgo

Un primer paso fundamental en cualquier toma de decisiones dentro de una empresa es conocer las características del entorno y de la empresa. Dentro de este conocimiento es básico saber el nivel de riesgo global que esta asumiendo la empresa.

Inicialmente el ALM se oriento al conocimiento del riesgo de mercado, entendido este como la modificación en el valor (actual y futuro) de la empresa proveniente de un movimiento en los tipos de interés. Es decir como le afecta a la empresa; por un lado las modificaciones en los precios de los activos y pasivos; por otro lado la reinversión de los activos y el repago de los pasivos a los nuevos tipos de interés.

Actualmente el riesgo a controlar y conocer se está extendiendo a un riesgo más global o integro, que incluye el riesgo de mercado, pero también el de crédito, operativo, etc. Quizás el gran desafío para el futuro es precisamente la integración en una sola medida de todos estos riesgos.

Para la medición de estos riesgos han surgido distintas medidas a lo largo de todos estos años en la ciencia financiera-actuarial como por ejemplo.

– Valor en riesgo (VaR)
– Rentabilidades ajustadas al riesgo (RAROC, RORAC)

Es importante resaltar que el objetivo de estas medidas, no debe ser sólo la medida del riesgo a nivel global, sino la forma en la que cada uno de los elementos de la empresa añade el riesgo al conjunto. Es decir lo más importante, no es la medida en si misma, es el conocimiento y la definición de las relaciones que existen entre los elementos de activo y pasivo.

Toma de decisiones

El objetivo último y fundamental de las técnicas de ALM es tomar decisiones de inversión y financiación, que sean coherentes y optimas con los niveles de rentabilidad y riesgo que esta dispuesto asumir el individuo.

De las diversas formas de tomar decisiones que afectan la cartera de activos y pasivos, las que más auge tuvieron en los inicios, son aquellas destinadas a reducir, y si es posible eliminar, el riesgo de la empresa ante cambios en los tipos de interés. En la actualidad la investigación se está orientando a técnicas destinadas a elegir el nivel de riesgo que se quiere tener y por lo tanto más sofisticadas.

Dentro de las primeras se encuentran técnicas como el Ajuste de Flujos de Caja o la Inmunización por Duraciones. Mientras que entre las segundas se encuentran todos los planteamientos desarrollados a partir de la Teoría de Gestión de Carteras de Markowitcz.

El Ajuste de Flujos de Caja o Cash Flow Matching consiste en hacer que coincidan en tiempo y cuantía los vencimientos de los activos y de los pasivos, de tal forma que se consiga, sin tener que vender el activo, pagar las deudas que van venciendo en el Pasivo.

Eliminando el proceso de venta de los activos lo que se consigue es que la evolución del tipo de interés no afecte a los valores y por lo tanto se puede prefijar la rentabilidad a obtener, a través de la rentabilidad a la que se compro el activo en el momento de generar la cartera que coincide con el Pasivo.

Los principales problemas que tiene esa técnica son:

– La estructura del Activo se vuelve muy rígida.
– Se necesita un mercado muy amplio y profundo de activos para poder replicar perfectamente a la cartera de Pasivos.
– Funciona bien cuando el Pasivo tiene un plan de devolución conocido de antemano, pero empieza a tener problemas cuando el Pasivo funciona de forma más o menos aleatoria.

La Inmunización por Duraciones está basada en el concepto de duración de un producto financiero desarrollado por Macaulay y en los trabajos iniciales de Redington para entidades de seguros. Inmunizar es conseguir una cartera que para un determinado periodo de tiempo su valor al final de dicho periodo sea el mismo independientemente de cual sea la variación de los tipos de interés que se de hasta ese momento, la forma básica de inmunizar una cartera es conseguir que el horizonte de planificación coincida con la duración de la cartera. Ahora bien el concepto de inmunización en ALM es algo más amplio ya que consiste en conseguir básicamente en que el Activo y Pasivo tengan el mismo valor actual y la misma duración.

Como la duración es una medida de la forma de actuar frente al riesgo tiene un producto financiero (o una cartera de ellas) , si dos productos tienen la misma duración deben actuar de la misma forma ante los cambios en los tipos de interés. Así si el Pasivo y el Activo coinciden el duración (es decir en reacciones ante el tipo de interés), cuando el Pasivo aumente, el Activo aumentará en la misma proporción y por los tanto será capaz de hacer frente a el pago de las deudas a pesar de la subida.

Esta técnica presenta la ventaja frente a la anterior de poder vender los activos para pagar la deuda, y por lo tanto una mayor flexibilidad de la cartera. Ahora bien también tiene una serie de problemas como son:

– La duración es una medida que cambia a lo largo de la vida de los productos financieros, por lo que se necesitan hacer continuos ajustes de la cartera a medida que se va desajustando la duración del Activo y del Pasivo.
– La buena inmunización depende de que tipo de medida de la duración se esté utilizando y de las hipótesis que esas medidas tengan de los cambios que se puedan producir en los tipos de interés. Por ejemplo la medida de Macaulay, solo considera una estructura temporal de los tipos de interés plana, con cambios paralelos e inmediatos. En la medida que no se cumplan en la realidad las hipótesis de la duración, la inmunización será ineficaz.

Por último, la técnica que más desarrollo está teniendo es la Gestión de Carteras. Está gestión es un método para seleccionar el tipo y cuantía de los productos financieros que deben formar parte de la cartera de Activos y Pasivos, normalmente a través de técnicas de optimización. Se suele utilizar como restricción en el proceso de optimización la cartera de Pasivos a cubrir y lo que se optimiza es la cartera de Activos a seleccionar.

Dentro de estos modelos de gestión las diferencias radican en el tratamiento que se hace de:

– El horizonte temporal; uniperiodo o multiperiodo.
– Las relaciones entre activos y pasivos; tipo, forma de medir, etc.
– La aleatoriedad de las carteras.

Todos estas técnicas de ALM tienen una fuerte componente estocástica y los modelos se diferencian básicamente en como se incorpora esa componente; distribuciones de probabilidad, generación de escenarios, etc.